viernes, 23 de noviembre de 2018

LEUCEMIA AGUDA

La leucemia es un cáncer de los glóbulos blancos. Los glóbulos blancos ayudan a su organismo a combatir las infecciones. Las células sanguíneas se forman en la médula ósea. Sin embargo, en la leucemia la médula ósea produce glóbulos blancos anormales. Estas células reemplazan a las células sanguíneas sanas y dificultan que la sangre cumpla su función. En la leucemia linfocítica aguda, también llamada leucemia linfoblástica aguda, hay demasiados glóbulos blancos de un tipo específico llamados linfocitos o linfoblastos. Esta leucemia es el cáncer más común en niños.

Los posibles factores de riesgo para la leucemia linfocítica aguda incluyen ser hombre, ser blanco, tratamiento previo con quimioterapia, exposición a radiación y, para los adultos, tener más de 70 años.
Los síntomas incluyen:
  • Debilidad o cansancio
  • Fiebre
  • Fácil aparición de moretones o sangrado
  • Sangrado debajo de la piel
  • Dificultad para respirar
  • Pérdida de peso o pérdida del apetito
  • Dolor en los huesos o en el estómago
  • Dolor o sensación de llenura debajo de las costillas
  • Protuberancias indoloras en el cuello, las axilas, el estómago o la ingle
Los otros tipos de cáncer que se inician en los linfocitos se denominan linfomas (linfoma no Hodgkin o enfermedad de Hodgkin). La principal diferencia entre estos tipos de cáncer es que las leucemias como la ALL afectan principalmente a la médula ósea y la sangre, y se puede propagar a otras partes del cuerpo, mientras que los linfomas afectan principalmente a los ganglios linfáticos u otros órganos, aunque pueden afectar la médula ósea. Algunas veces, cuando se diagnostica por primera vez el cáncer, se encuentran linfocitos cancerosos tanto en la médula ósea como en los ganglios linfáticos, y esto dificulta saber si se trata de leucemia o de linfoma. Si más del 25% de la médula ósea es reemplazada por linfocitos cancerosos, usualmente la enfermedad se considera una leucemia. También es importante el tamaño de los ganglios linfáticos. Cuanto más grandes sean, existen más probabilidades de que la enfermedad se considere un linfoma. Si desea más información sobre los linfomas, consulte nuestros documentos Linfoma no Hodgkin y Enfermedad de Hodgkin.
Hay de hecho muchos tipos de leucemia que se diferencia según los tipos de células de donde se originan, cuán rápidamente crecen, qué personas afectan, y cómo son tratadas. Para entender la leucemia, ayuda saber sobre los sistemas sanguíneo y linfático.

Médula ósea, sangre y tejido linfático normales

Médula ósea

La médula ósea es la porción suave interior de algunos huesos como el cráneo, los omóplatos, las costillas, la pelvis y los huesos en la columna vertebral. La médula ósea consiste en un pequeño número de células madre sanguíneas, células productoras de sangre más maduras, células adiposas y tejidos de apoyo que ayudan al crecimiento celular.
Las células madre sanguíneas experimentan una serie de cambios para producir nuevas células sanguíneas. Durante este proceso, las células se desarrollan en uno de los tres principales tipos de células sanguíneas:
  • Glóbulos rojos
  • Plaquetas
  • Glóbulos blancos (que incluye linfocitos, granulocitos y monocitos)

Glóbulos rojos

Los glóbulos rojos transportan oxígeno desde los pulmones a todos los demás tejidos del cuerpo, y llevan el dióxido de carbono hasta los pulmones para su eliminación.

Plaquetas

Las plaquetas en realidad son fragmentos celulares producidos por un tipo de célula de la médula ósea que se llama un megacariocito. Las plaquetas son importantes para tapar los orificios de los vasos sanguíneos causados por cortaduras y hematomas.

Glóbulos blancos

Los glóbulos blancos ayudan al cuerpo a combatir las infecciones.
Linfocitos
Los linfocitos son las principales células que forman el tejido linfático, que es una parte importante del sistema inmunológico. El tejido linfático se encuentra en los ganglios linfáticos, el timo, el bazo, las amígdalas y las glándulas adenoides, y se encuentra diseminado a través de los sistemas digestivo y respiratorio y la médula ósea.
Los linfocitos se desarrollan a partir de células llamadas linfoblastos hasta convertirse en células maduras que combaten las infecciones. Existen dos tipos principales de linfocitos, denominados linfocitos B (células B) y linfocitos T (células T).
  • Los linfocitos B: los linfocitos B protegen al cuerpo contra gérmenes invasores al madurar para formar células plasmáticas, que producen proteínas llamadas anticuerpos. Los anticuerpos se adhieren a los gérmenes (bacteria, virus y hongos), lo que ayuda al sistema inmunológico a destruirlos.
  • Los linfocitos T: existen varios tipos de células T, cada una de ellas con una función especial. Algunas células T pueden destruir directamente a gérmenes, mientras otras desempeñan una función al reforzar o desacelerar las actividades de otras células del sistema inmunológico.
La leucemia linfocítica aguda (ALL) se origina en las primeras etapas de los linfocitos. Se puede originar en células B o T tempranas en diferentes etapas de madurez. Esto se discute en la sección “ ¿Cómo se clasifica la leucemia linfocítica aguda?”.
Granulocitos
Los granulocitos son glóbulos blancos que tienen gránulos, que son manchas que se pueden ver a través del microscopio. Estos gránulos contienen enzimas y otras sustancias que pueden destruir gérmenes como las bacterias. Los tres tipos de granulocitos, neutrófilos, basófilos eosinófilos, se distinguen por el tamaño y el color de los gránulos.
Monocitos
Estos glóbulos blancos, que están relacionados con los granulocitos, también ayudan a proteger al cuerpo contra las bacterias. Después de circular en el torrente sanguíneo por aproximadamente un día, los monocitos ingresan en los tejidos corporales para convertirse en macrófagos, que pueden destruir algunos gérmenes rodeándolos y digiriéndolos.

Desarrollo de la leucemia

Cualquier tipo de célula productora de sangre en etapa temprana de la médula ósea puede convertirse en una célula leucémica. Una vez que ocurre este cambio, las células leucémicas no madurarán normalmente. Las células leucémicas se podrían reproducir rápidamente, y podrían no morir cuando deberían hacerlo, sino que sobreviven y se acumulan en la médula ósea. Con el paso del tiempo, estas células entran en el torrente sanguíneo y se propagan a otros órganos, en donde pueden evitar el funcionamiento normal de otras células.

Tipos de leucemia

Existen cuatro tipos principales de leucemia:

Leucemia aguda versus leucemia crónica

El primer factor al clasificar la leucemia es si la mayoría de las células anormales son maduras (parecen glóbulos blancos normales) o inmaduras (más bien parecen células madre).
Leucemia aguda: en la leucemia aguda, las células de la médula ósea no pueden madurar apropiadamente. Las células leucémicas inmaduras continúan reproduciéndose y acumulándose. Sin tratamiento, la mayoría de las personas con leucemia aguda vivirían sólo unos meses. Algunos tipos de leucemia aguda responden bien al tratamiento, y muchos pacientes se pueden curar. Otros tipos de leucemia aguda tienen una perspectiva menos favorable.
Leucemia crónica: en la leucemia crónica, las células pueden madurar parcialmente, pero no por completo. Estas células pueden lucir bastante normales, pero usualmente no combaten las infecciones tan bien como los glóbulos blancos normales. También viven por más tiempo, se acumulan y desplazan a las células normales. La leucemia crónica tiende a progresar por un periodo de tiempo más prolongado, y la mayoría de las personas puede vivir por muchos años. Sin embargo, las leucemias crónicas son generalmente más difíciles de curar que las leucemias agudas.

Leucemia mieloide versus leucemia linfocítica

El segundo factor para clasificar la leucemia es el tipo de células de la médula ósea que están afectadas.
Leucemia mieloide: las leucemias que se inician en las células mieloides más jóvenes (las células que producen los glóbulos blancos [que no sean linfocitos], glóbulos rojos o células productoras de plaquetas (megacariocitos), son leucemias mieloides (también conocida como leucemia mielocítica, mielógena o no linfocítica).
Leucemia linfocítica: las leucemias que se originan en las etapas inmaduras de los linfocitos se llaman leucemias linfocíticas (también conocidas como leucemias linfoides linfoblásticas).
El resto de este documento se concentra en la leucemia linfocítica aguda (ALL) en los adultos. Si desea información sobre la ALL en niños, consulte el documento Leucemia en niños. Las leucemias crónicas y la leucemia mieloide aguda en los adultos se tratan en otros documentos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer.
Después de diagnosticar y clasificar el cáncer, el equipo que atiende su cáncer hablará de las opciones de tratamiento con usted. La elección de un plan de tratamiento es una decisión importante, por lo que es importante que tome su tiempo para analizar sus opciones. Las opciones de tratamiento de cada paciente se basan en el subtipo de leucemia y en ciertas características del pronóstico (que se describen en la sección “ ¿Cómo se clasifica la leucemia linfocítica aguda?”).
Los tipos principales de tratamiento para ALL son:
Se pueden usar otros tratamientos, tal como cirugía y radioterapia, o anticuerpos monoclonales en circunstancias especiales.
Usualmente el tratamiento de ALL dura aproximadamente 2 años. A menudo el tratamiento es intenso, especialmente en los primeros meses del tratamiento. Por lo tanto, resulta importante que se le brinde tratamiento en un centro que tenga experiencia con esta enfermedad.
Puede que usted tenga diferentes tipos de médicos en su equipo de tratamiento. El médico a cargo de su equipo probablemente será un hematólogo, un médico especialista en tratar trastornos sanguíneos, incluyendo leucemia. Puede que muchos otros especialistas formen parte de su atención, incluyendo enfermeras practicantes, enfermeras, especialistas en nutrición, trabajadores sociales, y otros profesionales de la salud.
Es importante hablar con el médico sobre todas sus opciones de tratamiento, incluyendo sus objetivos y posibles efectos secundarios, para ayudarle a tomar la decisión que mejor se ajuste a sus necesidades. También es importante que haga preguntas si hay algo que no entiende bien. Usted puede encontrar algunas buenas preguntas en la sección, “¿Qué debe preguntar a su médico sobre la leucemia linfocítica aguda?”.
Por lo general, el tratamiento para ALL necesita comenzarse poco tiempo después del diagnóstico, aunque a menudo es una buena idea buscar una segunda opinión si el tiempo lo permite. Una segunda opinión puede suministrarle más información y puede ayudarle a sentirse más a gusto con el plan de tratamiento elegido.
BIBLIOGRAFÍA: 
https://www.cancer.org/es/cancer/leucemia-linfocitica-aguda/tratamiento.html
https://medlineplus.gov/spanish/acutelymphocyticleukemia.html
https://www.cancer.org/es/cancer/leucemia-linfocitica-aguda/acerca/que-es-leucemia-linfocitica-aguda.html

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